Combina siempre frutas, proteínas y carbohidratos.
Evita los productos con muchos conservantes o colorantes artificiales.
Usa recipientes pequeños para porciones adecuadas.
Involucra a tu hijo en la preparación (les encanta ayudar).
Crea una “rutina de lonchera” para que sepan cuándo es el momento de merendar.