Arroz a la mexicana: suele tener un color rojizo porque una parte del agua, alrededor de 1 taza, es remplazada por una mezcla de tomates y/o zanahorias con cebolla y ajo que se puede preparar en la licuadora. Además de dejar de ser blanco, también queda con un sabor espectacular.
- Arroz paisa: viajamos de México a Colombia para conocer un ejemplo perfecto que podemos compartir durante un almuerzo con amigos y familiares. En este caso, los granos se cocinan con menos agua, puesto que también se usa un sofrito con carne, chorizo y/o tocineta.
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Arroz carreteiro: llegamos a Brasil y exploramos un plato que nació para aprovechar las sobras de comida, en especial de carnes. Se cocinan en una especie de guiso con verduras como tomates, cebollas, ajo y pimentón, que luego se mezcla con el arroz. Acá hay dos opciones: la primera es cocinar el arroz en este guiso, mientras que la segundo es hacerlo aparte y al final revolver todo.
- Arroz con coco: todo un clásico en el Caribe y un acompañante perfecto para un delicioso pescado. La gran diferencia es que remplazamos el agua por leche de coco, el resto del proceso y las cantidades son las mismas. El resultado es un arroz un poco más oscuro, con toques de marrón, y un ligero sabor dulce que es fabuloso.